martes, 21 de mayo de 2013
lunes, 20 de mayo de 2013
Mi cable a tierra
Gi: “Hola”
m.: “Perdoná que te joda, pero sos
la única persona con la que puedo compartir esto”
Gi: “¿Qué pasó?”
m.: “Se me pegó una canción que
dice así: 'Metete tu cariño en el culo, metete tu cariño en el
culo'”
Gi: “Gracias por tanto”
m.: “De nada, nos vemos”
Gi: “Beso”
sábado, 18 de mayo de 2013
Cincuenta años de cielo, cincuenta años de tierra
...y la irritación de estar pensando todo eso y sabiendo que como siempre me costaba mucho menos pensar que ser.-
martes, 14 de mayo de 2013
Mercenario
Dedicame tu última bala. Dale,
dispará. Poné el gran ancho de espada sobre la mesa y cantame truco
de una buena vez por todas. Levantá tu cabeza, sostené la mirada.
Animate, dale. Batime a duelo, enfrentame, crucificame, cercename.
Despedazame con detalle quirúrgico. Gajo por gajo, nervio por
nervio. Disfrutá del perverso placer de la dominación física.
Escupime. Cumplí tu fantasía y dispará. Destrozá mi humanidad en
segundos. Reducime a un charco de sangre y materia gris. Pero recordá
una sola cosa: mi ausencia no te va a salvar de tu destino de hombre
común. Obrero del discurso.
martes, 16 de octubre de 2012
Llorar a lágrima viva...
Llorar a
chorros.
Llorar la digestión.
Llorar el sueño.
Llorar ante las puertas y los puertos.
Llorar de amabilidad y de amarillo.
Llorar la digestión.
Llorar el sueño.
Llorar ante las puertas y los puertos.
Llorar de amabilidad y de amarillo.
Abrir
las canillas,
las compuertas del llanto.
Empaparnos el alma,
la camiseta.
Inundar las veredas y los paseos,
y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.
las compuertas del llanto.
Empaparnos el alma,
la camiseta.
Inundar las veredas y los paseos,
y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.
Asistir
a los cursos de antropología,
llorando.
Festejar los cumpleaños familiares,
llorando.
Atravesar el África,
llorando.
llorando.
Festejar los cumpleaños familiares,
llorando.
Atravesar el África,
llorando.
Llorar
como un cacuy,
como un cocodrilo...
si es verdad
que los cacuyes y los cocodrilos
no dejan nunca de llorar.
como un cocodrilo...
si es verdad
que los cacuyes y los cocodrilos
no dejan nunca de llorar.
Llorarlo
todo,
pero llorarlo bien.
Llorarlo con la nariz,
con las rodillas.
Llorarlo por el ombligo,
por la boca.
pero llorarlo bien.
Llorarlo con la nariz,
con las rodillas.
Llorarlo por el ombligo,
por la boca.
Llorar
de amor,
de hastío,
de alegría.
Llorar de frac,
de flato, de flacura.
Llorar improvisando,
de memoria.
¡Llorar todo el insomnio y todo el día!
de hastío,
de alegría.
Llorar de frac,
de flato, de flacura.
Llorar improvisando,
de memoria.
¡Llorar todo el insomnio y todo el día!
Oliverio Girondo
viernes, 12 de octubre de 2012
martes, 2 de octubre de 2012
Voces encontradas
Hace algunos días, decidí compartir
en mi blog una de las tantas situaciones en las que encontré con un
texto propio publicado, sin la cita o reescritura correspondiente, en
un medio de comunicación para el que no trabajo. Para aquellos que
llegan a la segunda parte de la película, los invito a leer el texto
original haciendo click acá.
Para mi sorpresa, teniendo en cuenta
que el promedio de visitas que recibe el blog es de 100 por día, me
encontré con un aluvión de respuestas que se reprodujeron tanto en
mi correo electrónico, como en los diferentes espacios de
intercambio ofrecidos por las redes sociales. Voces a favor y en
contra. Voy a reproducir algunas de las reacciones, intentando
abarcar absolutamente todas las posturas, para
alimentar el objetivo inicial del posteo: un debate sobre los límites
y accionares en el periodismo.
Insisto, pese a las críticas y a los pedidos de que exponga identidades, en que el objetivo del contenido no es más que generar esto: preguntarnos, ¿por qué hay plagios? ¿Qué debemos hacer frente a los mismos?
A continuación, algunos de los mensajes:
“Lo que estás haciendo es un
escrache que no suma y puede traerle complicaciones a la persona en
cuestión. Si lo que realmente te indigna es el plagio, deberías
haber hablado directamente con él/ella y cerrado el asunto ahí. No
sólo no lo hablaste, sino que además lo/la escrachaste en Internet.
Yo no lo hubiera hecho”.
“En los 20 años que llevo ejerciendo
la práctica periodística, una sola vez caí en la tentación del
plagio. Lo hice y nadie se dio cuenta. Como quien dice: pasó. Muchos
años después, me encontré con el periodista al que le había
robado parte de su investigación. Y ahí sentí una vergüenza
gigante. Todos nos podemos equivocar, es cierto, pero no está bueno
que las cosas pasen inadvertidas. Entiendo que, por más bronca que
genere el plagio, está bueno cuidar el lugar de trabajo del otro y
entender que son cosas que, si bien no está bueno que pasen, pasan.
De nuevo: darle al otro la posibilidad de reconocer un error es más
humano que juzgarlo con una vara implacable. Pero este tipo de
recordatorios anónimos hacen que uno tenga otra conciencia a la hora
de encarar su trabajo. Te agradezco que lo hayas escrito y, te
cuento, se lo pasé a varios de mis redactores a cargo”.
“Me encantó lo que escribiste.
Gracias por el texto. Entiendo la bronca y la comparto. Está bueno
que se instale el debate sobre el plagio y, en especial, sobre la
práctica del periodismo de espectáculos”.
“Con la mejor onda, primero le mando
un mensaje a esa persona y, si se hace el desentendido o da excusas,
lo prendo fuego por garca. No es un escrache per sé, se busca la
forma del uno a uno. Pero si la persona no accede: a bancarla
después”. Aclaración: yo nunca me comuniqué con la persona en
sí, así como tampoco la/lo mencioné en el posteo del blog.
“En principio, quiero resaltar que
está bueno que se debatan este tipo de prácticas que, para los que
estamos en los medios, lamentablemente son algo cotidiano. Levante la
mano quién nunca sufrió un plagio, ¿no? Me parece bien que
preserves la identidad de la persona aunque, personalmente, yo
hubiera optado por ponerle nombre y apellido. En ese sentido, creo
que la única forma que tenemos de evitar que las cosas sucedan, es
haciéndonos responsables y responsabilizando a quien corresponde.
(Respuesta de quien les escribe planteando que el objetivo del posteo
no es atacar a la persona en cuestión, sino abrir el debate sobre el
plagio) Bien, como te dije antes es algo respetable. Estuviste bien
marcando el error a quien corresponde, tampoco me parece correcto que
uno no reclame por el robo a su trabajo. Igual, quizás peco de
paladín de la justicia, insisto en que yo lo hubiera escrachado.
Después de todo, esa persona eligió robar una nota y no se merece
tanto cuidado hacia su persona”.
“No da tirar el tweet (el link del
posteo lo viralicé po Twitter) y esconder la mano, ahora contalo
todo”. Respuesta de quien les escribe planteando que el objetivo
del posteo no es atacar a la persona en cuestión, sino abrir el
debate sobre el plagio). “Hay que decirlo igual”.
“El plagio es una de las
inmoralidades que asaltan a la profesión. Por fiaca o falta de
ideas, el que roba el trabajo de otro no hace más que confirmar su
propia mediocridad. ¿Si estuvo mal subirlo al blog? Afanar es lo que
está mal. Cuando te afanó, lo hizo públicamente. Hay que mantener
un equilibrio”.
“Llegué a tu posteo de una forma muy
loca y quiero agradecer lo que escribiste. El plagio es algo que he
sufrido y que he denunciado públicamente. No como vos: lo he
publicado en mi blog con nombre, apellido y casilla de correo. No sé
si está bien o no hacerlo, pero soy de los que piensan que si uno no
cuida su trabajo, nadie lo va a hacer”.
“El plagio tiene mucho que ver
también con tu ética, con cómo laburás y respetás, tanto tu
laburo como el de los otros. El copy/paste es inevitable”.
"Excelente Manu. Plagio es robar. No hay explicaciones".
"Excelente Manu. Plagio es robar. No hay explicaciones".
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