domingo, 19 de octubre de 2008

Algunas palabras...

El 17 de enero, mi abuela (a ella también dedicadas las palabras) trajo al mundo a mamá. Turbulentas, aceleradas, verborragicas y sobre todas las cosas “mujeres de carácter”. Se amaron y putearon toda la vida. Son iguales. Son guerreras. Son mujeres que no les gusta que la vida les pase, ellas hacen su propia dicha. Son un ejemplo.

“Manuela, dejá de fumar en el cuarto que después queda un olor espantoso”, dice madre mientras chequea su mail fumándose un cigarrillo… ¡En mi cuarto! Como si su humo fuese distinto al mío. Eso sí. Otra cosa distintiva de “Madre”, como la llamo, es que todo lo que ella hace siempre tiene el plus de la excelencia.

Meticulosa, organizada y con las palabras justas… mamá es la que logra que todo el engranaje del clan funcione como un reloj suizo. Sigo sin entender de dónde saca tanto espacio mental para acordarse todos los años de mis chequeos médicos, de mis citas con el dentista (y demás doctores), de los cumpleaños, de los talles, de las cosas que necesito y de esas fechas importantes. “Te compré unas botas… las vi y pensé que eran divinas para mi negrita”.

Ella siempre dice que la adolescencia me llegó tarde. Que estallé “bastante grandecita” y que tengo un temperamento “insoportable”. Lo que no sabe es que tenemos el mismo carácter podrido. Físicamente soy igual a mi papá, tengo pocos rezagos de sus genes en mi cuerpo. “Tenemos las mismas manos”, solemos consolarnos… aunque las dos sabemos que también compartimos las ojeras.

Madre es un personaje. Cada día que pasa me sorprendo de la fuerza que tuvo en momentos difíciles para darnos un hombro a cada uno de sus hijos y ayudarnos a superar lo que para nosotros también fue una pérdida muy triste. Sigo agradecida por ese gesto y sigo admirando su fortaleza.

“Cuando te vayas, yo me voy a quedar con tu cuarto”, desliza siempre que entra mi habitación y sentencia: “¡Qué lindo cuarto que tenés! Es el más lindo de todos”. Así son ellos. Siempre priorizándonos a nosotros en todo.


Para mamá, para una mujer que tiene todo lo que muchas desearían. Para una guerrera… Cuando sea madre, quiero ser al menos la mitad de madre que sos vos.


¡Feliz día!