viernes, 28 de noviembre de 2008

No se culpe, no te culpes y no me culpes.

“No cierres No se culpe, es una etapa de mi vida que no quiero que se cierre todavía”, sentenció mi gran colega y eterno brazo derecho cuando le transmití mi incertidumbre. Después de meses de abandono y posteos obligados tras los pedidos de quienes inexplicablemente sumaron este blog a su lista de sitios de visitas diaria; me planteé radicalmente el cierre.

Alejado de su esencia y desmotivado por los vertiginosos sucesos que viví durante este extraño 2008, No se culpe había perdido su energía. Y eso era algo que me pesaba. Pero, ¿por qué habría de pesarme? ¿Por qué se había convertido en aquello que debía actualizar? Después de todo, este espacio nació como una plataforma propia que distaba de ser una obligación.

“Ya no es lo mismo, ya no soy yo”, le respondí a mi amiga. Y eso es lo que pasó. No se culpe se convirtió en un inconmensurable historial de vivencias, notas mentales y textos destacados que hoy, a más de un año de su “debut”, no son un reflejo de quien les escribe. Es verdad que forman parte de mi ser, de mi forma de pensar y de vivir; pero el espacio no logró aggiornarse a mis cambios personales.

Con una reacia reacción inicial y después de mucho meditarlo, decidí seguir dándole vida a este espacio que, a su vez, se convirtió en una extensión de quienes lo leen. Cambios mediante, espero que sigan encontrando en este .com un espacio de reflexión, humor y cinismo.

Vida nueva, cara nueva.

m.