martes, 14 de abril de 2009

Lo que uno dice, lo que uno hace y lo que uno desea



Un año atrás este blog publicaba un listado con los objetivos para el pasado 2008. Balance: luces y sombras de los últimos doce meses.

Cumplidos:
Aceptaré que el arte plástico no es lo mío.
Intentaré disminuir el nivel de acidez de mis comentarios.
Tomaré una decisión concreta en lo laboral: tiempo máximo de espera (un mes).
Le voy a sacar el polvo a mi guitarra.
Voy a disminuir la cantidad de cigarrillos que consumo por día.
Tengo que bajar los niveles de cafeína en sangre, con urgencia.
Voy a seguir menos mis impulsos.
Voy a seguir en pie con la política de “el pasado, pisado”.
Seré más tolerante con la gente que viaja en los transportes públicos conmigo.
Sepultaré, al menos por un tiempo, los libros de Dostoievski.
Asumiré que me gusta lo complicado y dejaré de preguntarme el porqué.
Intentaré, al menos, cumplir cinco de estos ítems.


No cumplidos:
Juntaré fuerzas para terminar la novela a la que, por demasiado apego, no quiero ponerle el punto final.
Eliminaré Radiohead de mi lista de reproducción musical.
Aceleraré los trámites para irme a vivir sola.
Abandonaré mis planes de hacer la nota en Córdoba.
Me tomaré ese tiempo para irme al carajo y descansar de todo.
No aceptaré más reproches por mis ausencias.
Voy a retomar las clases de ruso o, en su defecto, fotografía.
Le daré comienzo a las clases de canto.
Arreglaré, con carácter inminente, una “cita” para ver a mi competidor eterno.
Me pondré como objetivo no detestar tanto a TEA este año.
Voy a abandonar el vicio cinéfilo de estas semanas.
Voy a asumir que mis habilidades en la cocina son paupérrimas y haré algo al respecto.

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