miércoles, 3 de junio de 2009

Unidad


De pronto escuché el bajo. La batería lo acompañó algunos segundos más tarde. Llegó la guitarra. Siguió David Byrne. Giré la cabeza y no estabas. En tu lugar, todavía tibio, yacía la imagen predilecta de los guionistas de Hollywood. Una mujer, semidesnuda, mirando con extrañeza el costado izquierdo de su cama vacía. Apagué el celular y maldije haber elegido ese ruidoso tema como despertador.

Intenté incorporarme. La cabeza me daba vueltas. Yo sabía que no debía haberte aceptado tantos tragos. Pero me podés, siempre me pudiste. Intenté encontrar entre el bollo de ropa algo para ponerme. Es que el vecino sigue con su hábito de husmear qué es lo que hacemos. Llegué a la cocina. “Te voy a extrañar”, escribiste en un post it a las apuradas. La última letra pareció atravesar todo el papel por la rapidez con la que la garabateaste.

Ahí estaba tu manzana a medio comer y la taza de café a medio tomar. Todavía me acuerdo de la noche de la mudanza cuando, entre cajas y dos copas de vino, me confesaste que eras un “hombre a medias”, que siempre habías sido así y que no ibas a cambiar. Te reíste, pero los dos sabíamos que lo estabas diciendo en serio.

Ya era media mañana. Todavía tenía que ingeniármelas para poner un poco de orden, jugar a la ama de casa, barrer el balcón y llamar a tu secretaria para chequear que todas las reservas estuvieran hechas. No lo hice. Como yo también te confesé esa noche, jamás me iba a dignar a ponerle orden a tu desorden, ni a jugar a la ama de casa, ni a barrer el balcón ni, por supuesto, organizarte la vida. Esa noche te pusiste jocoso y me dijiste que la convivencia nos iba a cambiar. No lo hizo, no nos cambió.

Invertí todo ese tiempo en darme una ducha eterna y estrenar el jabón líquido que te regalaron en aquel congreso. Sí, ese de guaraná y frutos del bosque. Al final, no deja un aroma tan empalagoso como sentenciaste antes de ponerlo en mi lado del baño. Caminé durante varios minutos enredada en tu toalla, todavía se podían oler los dejos del Ralph Loren que compramos en Amsterdam. El vecino miraba y yo, según tu extraña forma de ver las cosas, desfilaba para él.

¿Te acordás de la mañana en la que decidiste gritarle? Se escondió rápido el muy cobarde. Ese día cumpliste con tu cuota de macho argentino. “Nadie más va a mirar a mi mujer”, me susurraste al oído mientras me abrazabas. Unos días más tarde, rápido y sin aviso, decidiste que era hora de “formalizar un poco” y me regalaste el anillo art deco que me había gustado en San Telmo. Para mi sorpresa, habías conseguido uno que hacía juego y te lo pusiste sin dudarlo. Esa misma noche alegaste una reunión de urgencia con el presidente regional y volaste a París.

“Me cambiaron de hotel”, escribiste apurado desde Ezeiza. Sonreí. Sabía que eso de la importante reunión en Madrid era una excusa para verte con ella. Uno más de esos tantos viajes que te surgen de la nada. “Que tengas buen viaje amor”, te respondí mientras me comía la otra mitad de la manzana y arrancaba el post it de la heladera. Debo admitirlo, tu ingenuidad me robó un dejo de ternura. De pronto sonó el timbre, era él. Porque como vos no sabés, yo también soy una mujer a medias.

8 comentarios:

Pablo dijo...

Qué mágico es ese momento en el que uno puede despojarse de todas las normas sociales y amar en el máximo sentido de la palabra.

Podrán decir que uno ama a una sola persona y eso no lo discuto. Pero el amor no es de película, el amor es real.

Brindo por el gran relato.

Javi dijo...

Qué horas tan extrañas para actualizar el blog, ¿estamos todos con insomnio?

No creo que eso sea amor, pero me gusta tu forma de expresar lo que pensás.

Que te vaya bien manu

Anónimo dijo...

"De pronto sonó el timbre, era él. Porque como vos no sabés, yo también soy una mujer a medias".

Me quedé pensando...

Flor, enamorada dijo...

Si eso es amor o no lo es queda en la interpretacion de cada uno. Yo creo que si. Es aceptar al otro como es, sin tenerle miedo a nada.

Luciana B dijo...

Hacia tiempo que no publicabas algun texto asi. Venias robando mucho con las frases y las situaciones locas que te pasan en tu vida de mujer moderna.

Me sorprendiste pare bien.
Te dejo un beso

José dijo...

tenes una forma tan rara de concebir el amor. te acordas cuando me dijiste "creo que nunca lo ame"?

ya no se que pensar sobre esto, me gusto el texto, muy descriptivo.

Nico dijo...

Al final nunca te encuentro en msn y ubicarte por celular es mas dificil que convencer a bianchi de que asuma como dt de boca. tenes pensado hacer algo para tu cumpleaños??? reservo la noche???

Natt dijo...

Voy a usar tu muletilla para describir lo que me despertó leer "Unidad". "Es tan real".