miércoles, 2 de junio de 2010

Histeriqueos de oficina, ¿un gran escape o sólo es pura diversión?

Largas jornadas, encuentros a horas indebidas y comentarios de pasillo. ¿El lugar de trabajo es perfecto para intentar levantarse un poquito el ego? Una especialista aclara los tantos.

Ocho horas es la jornada promedio que cualquier trabajador realiza en su oficina. Ocho horas alejado de las presiones de la familia, los amigos e inclusive la pareja. Un mundo aparte, podría decirse, donde las reglas del juego cambian y algunos desatan sus fantasías más jugadas.

El histeriqueo en la oficina no es novedad. De hecho, quienes tienen la posibilidad de subir o bajar por el ascensor de la empresa podrán enterarse de las últimas actualizaciones de los romances del edificio. Con o sin pareja, la tendencia es firme. Resta preguntarse, ¿por qué?

“No se puede hablar de un solo patrón de conducta porque cada persona es particular. Sin embargo, este tipo de relaciones en las oficinas es algo mucho más común de lo que se piensa”, explica a la psicóloga Mariana Milinik, graduada con diploma de honor en la Universidad de Buenos Aires. “En algunos casos se puede tratar de una vía de escape porque es la persona más a mano que uno tiene. Muchas veces la gente no sale mucho y no encuentra otro momento u otra persona para relacionarse”, sugiere la fuente.

Aunque algunos victoriosos logran convertir el “histeriqueo de oficina” en una familia, lo cierto es que el camino de la mayoría de las relaciones termina sin llegar a un puerto concreto. Después del roce, viene la tormenta. “Cuando estas relaciones conflictivas llegan a su fin, las personas pueden atravesar una fuerte crisis por temor a que la ruptura o la concreción del hecho afecte su trabajo”, alerta Milinik.

El inicio de todo reside, en algunos casos, en la personalidad insegura de los involucrados. “Son propensos a coquetear. Seducen y después no llegan al encuentro porque tienen ciertos pudores. Por lo general son personas con autoestima baja que se sienten frustradas con sus parejas o se encuentran en relaciones conflictivas”, explica la fuente, y destaca: “Puede haber o no amor, pero sin lugar a dudas se trata de una vía de escape a algo que no les gusta ”.

Aunque la cantidad de horas semanales que un empleado pasa en su oficina dan un sustento a que este tipo de situaciones se genere en ese ámbito, la licenciada sugiere que el escenario no es siempre el mismo. “Puede ser en la oficina como puede ser en un gimnasio. Son ámbitos en donde las personas no se conocen y en donde se pueden encontrar escapes. No tiene que ver con lo amoroso ni con el escenario, sino con la atracción. Esa persona engañaría a su pareja tanto en el trabajo como en un boliche”, asegura Milinik.

Pero, ¿qué sucede cuando la atracción tiene como protagonista al jefe? ¿Qué explicación se esconde detrás del hombre o la mujer que, ostentando el poder, decide embarcarse en este mundo de la seducción oficinista?

“En el caso del empleado puede que vea al jefe como una figura de autoridad que le despierta cierta admiración. También tiene que ver con encontrar un cierto lugar de privilegio y contención, en especial si la relación es comentada en la oficina”, subraya, y agrega: “En el caso de una mujer, el estar con un jefe o con un superior repercute en el modo en el que se percibe como mujer. Cuando la persona tiene autoestima baja, las personas completan su narcisismo con este tipo de relaciones”.

Desde la otra vereda, las relaciones encaradas por el lado del poder tienen cierto tinte perverso. “Los jefes con características de manipulación gustan o atraen a otra persona que consideran más débil para, en algunos casos, conseguir la complicidad de un empleado que, por lo general, siempre le va a responder de buen modo, va a hacer trabajos que no le corresponden y lo va a mantener informado sobre lo que sucede en la oficina. También se puede dar por atracción o placer sexual”, aclara, para dejar a más de uno tranquilo.

Publicada en: MinutoUno

No hay comentarios: