miércoles, 2 de junio de 2010

La calle, un currículum: la mujer que etiqueta todo en la vida real

Con el avance de las nuevas tecnologías y la convivencia constante con el mundo offline, la calle volvió a convertirse en un lugar para capitalizar. Pero claro, con un poco de ingenio.

Las fronteras se rompieron. Con el avance de las nuevas tecnologías y el crecimiento de las conexiones a Internet, la red comienza a propiciar un espacio en donde, creatividad mediante, los profesionales pueden mostrarse y de ese modo, engrosar su currículum.

El caso de Marina Caminal, diseñadora de arte y publicista, invadió los lugares más recónditos tanto de la ciudad de Buenos Aires como de otras metrópolis extranjeras. Su “I like this” (me gusta esto) importado de la red social Facebook se convirtió en una pegatina que, con un poco de lupa, cualquier transeúnte podrá encontrar tanto en las grandes marquesinas como en los pequeños graffitis urbanos.

“Me gustaba la idea de la extrema subjetividad y del individualismo actual, aplicado a la vida real. Esa mezcla de lo virtual con lo real, que no tiene un límite marcado. Además, me interesa la idea de ver las caras, reacciones, comentarios y hasta la apatía de las personas”, cuenta la profesional que supo capitalizar la inspiración para su trabajo.

Después de un tiempo de trabajo en la agencia de publicidad Leo Burnett Argentina, Caminal abrió su propio espacio, junto con un socio, llamado Piso 2. Desde allí, la directora de arte aprovecha su iniciativa. “La uso con los clientes. También utilizamos otros trabajos que venimos haciendo con mi socio desde hace varios años”, remarca.

La devolución de la gente y de su industria tampoco se hizo esperar. “Muchas veces me hacen comentarios o me preguntan qué me gusta. También me piden que recomiende lugares para ir a comer o bailar. A veces, también, me pasa que conozco a alguien y me dice: ‘Ah, vos Marina Caminal likes this..:”, confiesa la creativa.

Aunque detrás de esto no hay un cliente –marca a la cual promocionar-, Caminal logró capitalizar todos sus conocimientos y se convirtió en una marca que, con el paso de las calles y el aumento de sus pegatinas, logró interesar a diferentes artistas como la excéntrica Marta Minujin. “En el mundo del arte -destaca- también gustó mucho por el concepto y como intervención de la realidad”.

Según su propio relato, la idea llegó luego de un viaje a Alemania en el que asistió al primer mundial de stickers. “Al caminar por las calles veía cosas que me gustaban, cosas que me alimentaban visual y mentalmente. En cierta forma, sentía necesidad de compartirlas”, comenta.

La dicotomía literaria entre el grupo de Florida y el de Boedo podría aplicarse al discurso de esta mujer que buscó volver a centrar el arte –o el relato, quién sabe- en la calle: “Siempre me gustaron las intervenciones, la calle y el hecho de hacer cosas para sacar, aunque sea un segundo, a las personas de su rutina. La calle es una galería increíble, porque no entran sólo los interesados en el arte”.

Esa necesidad, tan marcada en las redes sociales, logró transmutarse y desembarcar en las calles del mundo offline. “Cuántas veces caminamos sin mirar habiendo tantas cosas para descubrir en lo cotidiano, sin necesidad de viajar. El Facebook utiliza un mensaje de síntesis que me permitió hacerlo. Entonces pensá, ¿por qué decir lo que me gusta tiene que quedar sólo en la Web?”, agrega y aclara: “La gente reconoce esa tipografía y el ‘i like this’ porque todos lo usamos en Facebook. Así fue cómo decidí utilizar un lenguaje pop para decir algo personal”.

Convertida en una “x que etiqueta la vida real”, Marina sigue manteniendo su cruzada iniciada siete meses atrás, pero sin apuro: “Ando con los stickers en mi cartera. Igualmente lo voy haciendo a paso tranquilo, mientras voy viviendo”.

Publicado en: MinutoUno

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