martes, 26 de enero de 2010

Motivos para estar en pareja, tomo I

Muchas veces las parejas suelen olvidar el concepto de privacidad y tras intentar evitarlo por algunos minutos irrumpen en el espacio físico de uno –que siempre mira de reojo y se consuela pensando que jamás hizo ni hará eso- y logran robarle toda la atención.

Ella, seria. Con cara de ofuscada y una piernita que salta con el ritmo de un improvisado y hormonal adolescente que comienza a tocar la batería sólo para enfrentarse a su padre. En tanto, él la mira. Se aproxima de a poco, como los domadores de cocodrilos. En criollo: tantea el terreno. Ella se corre.

Sí, parece un video de Pimpinela (jamás pude observar esas situaciones sin que mi mente toque un clásico de los hermanos incestuosos). La mira e insiste. Ella le responde con una mayor cara de ofuscación –sólo para que el comprenda que le está mintiendo y que pretende que se retuerza en el piso al grito de: “No puedo vivir sin que me digas qué te pasa”*-. “Bueno, allá vos”, le responde él y se anima a prender el mp3.

“¿Me estás cargando? Claramente me estás cargando… ¿Cómo te podés poner a escuchar música si yo estoy con una terrible cara de culo? ¿No te das cuenta de que ALGO me pasa?”, le dice ella con un tono muy elevado que despertará la atención de los pocos que todavía –y vaya uno a saber porqué- no habían sintonizado la novela.

“Vos dijiste que no te pasaba nada, no me rompas las pelotas”, responderá él, manifestando un alto nivel de sarcasmo que, como comprenderán, despertará lo peor de ella y se convertirán en el entretenimiento de quienes olvidamos el diario en la oficina y el mp4 en casa.

Siete paradas, todo sigue igual. No es consuelo saber que todo terminará con una terrible noche de sexo.

*Sí, es así...

5 comentarios:

Ale dijo...

A todos nos pasa... es más, te recuerdo en una situación similar eh, no te hagas la que "yo nunca hago eso".

Luciana B dijo...

jajajajja lo peor de todo es que después de la noche uno se termina olvidando de esas cosas. Amén por el sexo, cura las heridas de la rutina!

Sí, soy casada.

martin dijo...

Con la excusa de que como periodista sos muy observadora, me parece que en realidad sos demasiado chusma enana! Dejalos en paz porque seguramente no tuvieron una terrible noche de sexo. O sí, pero no entre ellos

Lunch at Luke's dijo...

Sisi, totalmente, pero el un pelotudo, ¿Cómo se te ocurre ponerte el mp3? ¡Agradece que no terminaste protagonizando un nuevo capitulo de mujeres asesinas horcado por el cable del auricular!

Pedro German dijo...

"Autogestionate en la moderación"

creo que aplica perfecto a tu post, por cierto eso de las parejas no sé, creo que nacemos solos por algo, pero también sé que no estamos solos nunca.