sábado, 27 de marzo de 2010

Me niego al gato

Después de un trabajo de campo, comprendí que el 90 por ciento de las mujeres que se van a vivir solas se compran un gato. Un gato que se convierte en el centro de sus vidas. Un gato que asume el rol de hijo no nacido al que cuidan, alimentan y con el que inclusive dialogan. Un hijo no hijo que pasa a ser el centro de atención cuando otros llegamos al hogar. Un hijo malhumorado que se comporta como un tremendo hijodeputa y al que todo se le perdona porque “es sólo un gato”. No falla.

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