sábado, 18 de diciembre de 2010

Un cuarto de hora

Sí, acá estoy. Hablame. Dale, rompé el silencio. Estoy acá, esperando la explicación. Eso. Eso es lo que te voy a decir cuando abras esa puerta, embebido en alcohol y subas, con toda impunidad, la escalera del primer piso. Y cuando me abraces para hacerme callar, con ese olor a tabaco mal curado y noches de poker con tus amigos, me voy a ir. Pero lo voy a hacer bien. Te prometo por la memoria de quien sea que le voy a meter dramatismo.

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