sábado, 7 de mayo de 2011

Impasible

No sé si fue el frío, el café o haber olido tu perfume en el subte. Te extrañé. No me importó en lo más mínimo haber mordido el polvo y conocer de primera mano la derrota. Volví. El campo de batalla -devastado por viejas contiendas- mutó. Yacen los cadáveres. Los tuyos, los míos. Caminé entre ellos, reconocí algunos rostros y sorteé las minas que ambos pusimos para garantizarnos el no retorno. Con la luz del día, el escenario me resulta infantil. El silencio me perturba. Los despojos. Río entre las ruinas de lo que fue, lo que fuimos; una unidad indisoluble que se fracturó ante la primera incógnita. Revivo la lucha traicionada, la lucha abandonada. En el fondo, hacia el costado del camino, estás vos. Firme, estoico aunque abatido por el escenario.

2 comentarios:

Luciana B dijo...

No es bueno regresar, ni siquiera por medio de la literatura.

El Terco dijo...

La melancolía tiene su resaca pero que lindo pedo bebersela