domingo, 8 de mayo de 2011

yogourt

Llegar a casa pasadas las doce. Recordar que la vecina de abajo deslizó que el ruido de las botas a la madrugada mucho no le copa. Sacarme las botas. Abrir la heladera y ver si #hippa se copó y cocinó algo. Darme cuenta de que no. Buscar en la cartera el celular. No encontrarlo. Plantear la siguiente disyuntiva: yogourt* o tomate. Seguir pensando. Ver si dejé el teléfono en el living. Recordar que el tomate puede que esté medio rancio. Hacer memoria y reconstruir los últimos movimientos para encontrar el maldito blackberry. Sacar el yogourt. Agarrar el inalámbrico y llamar a mi número. Escuchar, muy de lejos, el tema de los Beatles. Acomodar un poco el living. Volver a llamar. Repetición del sonido lejano. Ir hacia la cocina. Lavar la cuchara del yogourt. Intentar de nuevo. Escuchar la música. Perder la mirada hacia el exterior. Ver un cuadradito con luces. Ponerme las botas. Agarrar las llaves. Correr hacia la puerta. Cruzar sin mirar. Preguntarme: ¿Cómo carajo hice para tirar el teléfono en el medio de la calle?

*Raeylasantisimaputaquetepariovosytuputamaniadecastellanizarlaspalabras

No hay comentarios: