martes, 5 de julio de 2011

Vamos...

Y sí. No te lo voy a negar. Te tuve ganas. Te tuve muchas ganas. De hecho, creo haberte visualizado como un compañero de ruta imbatible. Esas figuras que uno construye y que derriba con la impunidad que la velocidad nos sugiere. Vamos, ¿me vas a negar que nunca nos proyectaste? ¿Ni siquiera durante esos encuentros furtivos en donde nos escondíamos de los “actuales” y pretendíamos oficiar de amigos sinceros? No te lo puedo discutir, más de una vez me mordí los labios para no invitarte a subir y romper así la fantasía. Pobre de él si se enterase que fueron muchas las veces en las que justo en ese momento, en ese preciso instante, visualicé tu cara. Y creeme, mis intenciones no eran las más decentes.

2 comentarios:

Nadie Nunca Nada.- dijo...

celebro esa falta de decencia que tienen las mujeres. El texto? genial. Como siempre.-

Nico dijo...

Me gusta como te queda el flequillo