jueves, 27 de octubre de 2011

Caminos


Se la dueña de tu propio destino, me dijo mientras encendía el último cigarrillo. Se fue. Lo volví a ver en la cama de un hospital. Fría, desolada. Le siguió su entierro y hoy mi memoria. No sería justo decir que su legado se resume en una simple frase. No fueron las palabras, ni el significado. Fue su vida. Breve, intensa, apasionada y por momentos disparatada. Fueron sus 25 años, su todo por venir y su nada por perder. El desenfreno con el que me hacía ver la simpleza de la oscuridad. Sus ojos tristes, por momentos melancólicos, pero inyectados de energía. Fue su lucha, interna y externa. Es su solidaridad, su calor y su sonrisa. Inspiración, inspiración, inspiración, Y ahora estoy acá. Sentada, frente a un monitor. Fumando en medio de la soledad. Eligiendo un camino, saliendo de la bifurcación.

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