

Pero lo que él quería, lo que realmente deseaba, ya se había ido por la puerta principal. Cabeza a gachas se acercó al baño.

Lavó su cara, intentó afeitarse pero no pudo evitar los cortes que evidenciaban, o llevaban a la superficie, el espeso dolor que ella le había dejado.

*Al sentimiento, repitió con omnipotencia.
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