jueves, 24 de mayo de 2012

Perdón...


Besis.
En un momento, te lo juro, me hiciste pensar. Y me di el beneficio de la duda. Lo analicé, lo analicé y lo analicé, hasta que me colgué con una machita rara en la pared de la ventana de mi cuarto. Un ruido en el pasillo me sacó con mucha violencia de mi impasse pensativo. Volví a analizarlo. Retomé la tarea con mucha ambición. Pero no, todavía no entiendo en qué carajo estaba pensando cuando pensé que estaba enamorada de vos.

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