viernes, 7 de septiembre de 2012

Desconocidos



Algunas semanas atrás, abrí mi correo electrónico y, para deleite de mi ego, encontré estas gratificantes palabras. Me gustó la idea de poder compartirlas con ustedes y, como corresponde, decidí también publicar la respuesta.

¡Hola!
Te escribo sólo para comentarte que me gustaron varias entradas de tu blog, ese recóndito rinconcito del planeta que conocí gracias a Google. Ya no recuerdo qué buscaba en forma obsesiva, pero me choqué con la entrada llamada A vos.
Desconocida, te pido que sigas escribiendo para desconocidos como yo.
De corazón espero que andes bien.
Abrazos.
R.L.

Desconocido: te agradezco que hayas tenido la gentileza de invertir algunos minutos en hacerme llegar este mensaje tan halagador. Cuando uno escribe, especialmente en medios tan etéreos como este, tiende a olvidarse de que existe un otro y cae en la falsedad de la cuarta pared teatral. Tu mensaje me hizo acordar al sobre lila de Cambio de luces, pero descuidá: no pensé en el sillón de mimbre. Espero que hayas encontrado lo que buscabas de forma obsesiva o, quizás, te hayas encontrado un poquito a vos mismo en las líneas que, con humildad, comparto con los lectores.
Gracias de nuevo.
m.

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