miércoles, 12 de septiembre de 2012

El "Mundo K" tiene su fiesta pop

Así fue el encuentro organizado por los jóvenes de la militancia oficialista. Tragos, música y delirantes cánticos en el festejo K. Hubo "palos" para Cobos, Clarín y Macri.



Por Manuela Fernández Mendy

Al ingresar al boliche, se podía ver un inmenso cartel que rezaba: “ Que no nos roben la alegría”. Ese fue, definitivamente, el "léit motive" de la fiesta que agrupó a la juventud kirchnerista el viernes por la noche, que en términos más marketineros se dio a llamar Crisfield.
Para aquellos excluídos de la movida “fashion” porteña, el nombre hace alusión a uno de los eventos más caros y exclusivos del año, una rave que nuclea al sector de mayor poder adquisitivo de la sociedad, la Creamfield. Esta, en cambio, busca –desde el costado más bizarro- una nueva militancia menos atravesada por el discurso político y más ensalsada en la diversión creativa.
Con impronta “K”. La decoración del lugar mostraba diferentes carteles con la cara de la presidente Cristina Fernández de Kirchner, guirnaldas con los colores patrios, banderas argentinas y una “C” plateada que oficiaba de bola disco en el centro del boliche. En tanto, una pantalla proyectó durante toda la noche imágenes de la homenajeada central del encuentro.
A pesar de la temática, el debate político no se sumó a la noche, tal como había prometido días atrás uno de los organizadores a minutouno.com . Algunos pocos se animaron a sentarse en las escasas mesas que se podían encontrar en el lugar aunque, cuando comenzaron a sonar los clásicos más kitch de cualquier casamiento, no titubearon y se sumaron a la pista.
Así fue como los cánticos comenzaron a aparecer. El primero de la noche contó con la ayuda del DJ que, conciente del objetivo de la fiesta, no dudó a la hora de bajar un poco el sonido para que se escuchara el mensaje. “ No la dejes ir, no la dejes ir, ¿por qué? Te lo digo yo, ¿quién es? Viole…”, sonaba de fondo hasta que un grupo, desde el centro de la pista, gritó a coro: “Cristina”.
Después de algunos tragos y de varios temas dignos de la “Bizarren” -una clásica fiesta de la noche porteña-, llegó el primer anuncio de la noche. Con las luces un poco más altas y la música de fondo, militantes de la agrupación Putos Peronistas tomaron el micrófono del improvisado escenario y llamaron a apoyar la ley de matrimonio homosexual. El mensaje dio origen, una vez más, a un nuevo cántico que se filtró en varios temas a lo largo de toda la fiesta: “Por el matrimonio igualitario y popular”.
La música volvió a sonar y los militantes intervinieron la letra para respaldar a Cristina. Amar Azul llegó a la pista con su tema “Yo me enamoré” y los kirchneristas entonaron: “De Cristina, me enamoré”. Mientras tanto y desde un sector del boliche, un grupo de activistas le dedicaron algunas palabras a Julio Cleto Cobos, vicepresidente de la Nación: “Andate Cobos la puta que te parió”.
En tanto, la barra y el puesto de "merchandising" seguían facturando. Todo, claro, para una donación al Hospital de Niños de la zona . Los precios, un poco elevados, rondaban los 20 pesos para los tragos y el vaso de cerveza que rendía medio litro se podía conseguir por 15. En lo que respecta al rubro de los “souvenirs”, los interesados en llevarse algo de la fiesta podían comprar un póster a 5 pesos o una remera con la cara de Cristina a 30 pesos. 
El encare, a ciencia cierta, fue medio flojo. Pese a que muchos llegaron acompañados, no hubo demasiada interacción con intenciones y la barra facturó indiferenciadamente para ambos sexos sin encontrar, entre todos los presentes, un hombre interesado en conquistar a una chica con un poco de cerveza local. Quilmes, claro, quedó afuera por ser brasilera.
Entre tema y tema –marcha peronista acapella mediante-, los organizadores realizaron varios sorteos que robaban la atención de los presentes. Así fue como los ganadores subieron al escenario para recibir pósters, banderas argentinas, remeras y, el más codiciado, una jarra de pingüino con las iniciales de la presidente.
Pero, como siempre, no todos tuvieron la posibilidad de ganar. Después de que hayan salido al hilo los números 6, 7 y 8 –aplauso mediante-, un grupo de militantes que no se había hecho de ningún regalo comenzó a cantar: “Tomalo vos, dámelo a mí… el talonario es de Clarín”.
Entrados ya en el último tramo de la fiesta, uno de los organizadores alertó, desde el escenario, la presencia de la policía porteña en la puerta del boliche. “Todos con el documento en la boca, está Macri con su gente afuera”, disparó y generó, desde el humor, una respuesta masiva en repudio al Jefe de Gobierno porteño. 
“No te vayas, mirá que ya llega el carnaval carioca”, alertó a la cronista uno de los organizadores. Con la promesa de superar la alegría de uno de los compilados emblemáticos de Bombita Rodríguez, el personaje interpretado por Peter Capusotto, comenzó a sonar la música y las galeras, banderitas y elementos luminosos se repartieron entre todos los presentes.
“La alegría es peronista”, gritó uno de los chicos en la puerta señalando a una asistente que lucía, orgullosa, un tatuaje con el retrato de Evita en su omóplato. Lejos de las asambleas, los plenarios y las marchas; los jóvenes “K” demostraron que todavía tienen algo de Bombita en ellos y, de paso, cantaron las 20 verdades peronistas al ritmo de la música de carnaval.
Después de todo, si los radicales no se doblan ni se rompen es justo concluir que el kirchnerismo sabe moverse al ritmo de la bailanta.


Publicada en: MinutoUno

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