viernes, 28 de septiembre de 2012

knockout



El derechazo pegó de lleno en su cara. Un plano en cámara lenta, repetido una y otra vez por los críticos televisivos, mostró el segundo exacto en el que quedó knockout. Todavía ni había besado el polvo del ring. Ahí, suspendido en el aire, con las pupilas en blanco y la mente en agonía. Toda su debilidad transmitida en vivo y por alta definición. Humano él. Cayó fuerte. Aunque el ruido del peso muerto, cargado con 98 kilos de pura hombría, se diluyó con los tímidos aplausos de la tribuna. Sonó la campana final. Tendido en el suelo, todavía en la misma posición, abrió sus ojos nublados, idos, aturdidos. Lo vio. Vencedor. La mano derecha alzada. Escupió a un costado un poco de sangre. Llevó sus manos al pecho, respiró profundo. Sonrió. Esto ya pasó y volverá a pasar. Se la regaló.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

knockeame todo

Juan dijo...

Todo bien con el anonimo pero si vas a aceptarle una invitación me indingo. Llevo un año tiroteándote y nada...

Anónimo dijo...

hola, yo me dejo pegar, soy calladito y te lavo los platos. un beso, la radio está buenísima.