sábado, 14 de febrero de 2015

Adiós al Marqués de la Falaguette, el primer chanchista


El caballero nos dejó su sombra y también su luz. ¡Qué cachetazo me diste, Carón! Marqués de la Falaguette, señor de los bigotes puntiagudos, mi Gran Pez. Guardo el inmenso caudal de palabras que tu despedida trajo a mi cabeza para un número más de Metafrasta: el tuyo, el nuestro, el mejor. Lo despido comandante, con la cabeza en alto y todavía con la convicción de que no soy disidente, sino una simple (y siempre compleja) chanchista. Lo despido haciendo uso de mi título nobiliario, el mismo que me inventó porque "una dama jamás puede salir a la calle sin su título". Me quedan los recuerdos, las palabras, las risas y sus borisvianezcas anécdotas. Pero los guardo porque sé, todos sabemos, que nos volveremos a encontrar cada vez que alguien metafrastee en algún lugar. Brindo por vos Carón, brindo por tus palabras. Por las que dijiste y las que callaste. Brindo porque la muerte sólo nos encuentra cuando nadie pronuncia nuestro nombre. Y en tu caso, querido chanchista (con un toque disidente y también lobista), eso nunca va a pasar. Acá va el brindis de la marquesa vizcondesa demediada, siempre en la búsqueda de algo más, siempre con la palabra adecuada.

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