lunes, 28 de septiembre de 2015

Otra vez será, campeón


Sonó el silbato justo cuando encarabas directo al área. Era una jugada histórica, olías metro a metro la gloria de la coronación futbolera. Te entregaste, aún sabiendo que arrastrabas la lesión de menisco del torneo pasado. No te importó: sentías el aliento de la hinchada, el siempre incómodo festejo de vestuario. Estabas ahí, a metros. Pero el referí, que esa noche sólo pensaba en las puteadas tribuneras, te cortó la inspiración. Justito, con diez segundos más te sobraba. Puteaste en arameo, en griego y en guaraní. Miraste a las gradas, casi como pidiendo perdón o buscando alguna mirada cómplice que te acercara un amistoso: “Sé que lo intentaste”. Pero nada, la nada. Sólo el consuelo del director técnico que, con resignación quirúrgica, te alcanzó una botella de Gatorade ya abierta y te remató con un triste: “Otra vez será, campeón”.  

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Se puede corregir el error, llegar al gol.

Anónimo dijo...

Se puede corregir el error, llegar al gol.