La autora


Estudios
Periodista recibida en TEA.
Estudiante de Historia en la Universidad de Buenos Aires.

Breve resumen de mi experiencia profesional
Durante el último año de la cursada en TEA, recibí la única mención especial para estudiantes del Premio Estímulo por la gestión del blog Así No.
Trabajé en el diario digital MinutoUno para luego asumir como editora en AhoraEducación al tiempo en el que trabajaba como productora para Radio América. Un tiempo después ingresé a Adlatina -revista y web- para finalmente volver a MinutoUno.
Un año más tarde, desembarqué en el nuevo proyecto del Grupo Clarín, el diario popular MUY. Allí escribo sobre el espectáculo nacional.

Sincericidio 2.0, un intento de perfil de color


Se comenta que soy una persona desdichada. Nunca gané nada en ningún concurso. Si el número elegido era el diez, yo portaba el trescientos. Nunca pasaron mi canción en la radio. Jamás me tocó rendir un oral primera, pese a haber llegado bien temprano y poco dormida a la facultad. Las fotos me suelen salir movidas. Mi sonrisa nunca es elocuente. Jamás recuerdo los remares de los chistes. La cerveza me viene caliente y cuando pido Coca Zero me ofrecen Pepsi Light. Toco la guitarra, pero no paso de los temas de fogón. Una sola vez me tocó ser "dama antigüa" en un acto escolar. Si le pregunto a alguien por su "cara de muerto" me responde que acaba de fallecer un familiar. No me salen las ecuaciones complejas, por eso me entregué a las letras. Cuando llego al andén, el tren se acaba de ir semi vacío. Siempre vivo con media hora de delay. Pospongo la respuesta de los mails para luego auto convencerme de que los respondí. Publico sólo el diez por ciento de lo que escribo. El resto, muere en papeles que desparramo por cajones o en viejos documentos de Word que se van eliminando solos. No le puedo poner punto final a mi primera novela. Domino el lenguaje escrito pero siempre digo lo que no tengo que decir. No me cuesta despertarme a la mañana, pero siempre siento que me falta una hora de sueño. Tiendo a hacer diez mil cosas a la vez y sentir que no hago nada. Pocas veces me sale bien la comida que cocino. Salgo desabrigada y sin ropa de lluvia cuando la tormenta se dispara. Cuando pido un café me traen una lágrima. Aprendí que el buen promedio en la facultad es relativo cuando me tomé un "año sabático". Soy más tímida de lo que la gente piensa. Cuando espero con ansias un mail, sólo recibo gacetillas o propuestas para salvar al pájaro carpintero del Congo Belga. Enfrento la vida sabiendo que es improbable que logre la estabilidad económica que me ofreció el nido paterno. Pese a eso, amo mi profesión. El debate ético es constante. Cuando llego a la esquina, el semáforo ya está en rojo. Si prendo el aire acondicionado tengo frío, si lo apago me da calor. No me gustan los grises, pero detesto ver la vida como un blanco o negro. No creo en el cielo, pero no me atrae la idea del infierno. Cuando pasa algo malo, me vence el humor negro. Soy machista y feminista, contradicción propia de una persona que no se asume sexista. Me quejo con constancia. No pretendo mucho de la gente aunque suelen pretender demasiado de mí. Me gusta leer poesía pero no me sale escribirla. No creo en las soluciones mágicas, pero me cansa el vivir intentando. Me molesta que todo tenga precio. No me engancha la tele y tampoco tiendo a escuchar músicos nuevos. Todavía no le encuentro un equilibrio a lo digital. Tengo un tocadiscos sin púa. Estudié ruso y me quedó pendiente francés. Se comenta que soy desdichada. Si esto es desdicha, yo soy feliz.