Sobre el amor...
Como daba besos lentos duraban más sus amores.
Cuando la mujer pide ensalada de frutas para dos perfecciona el pecado original.
El amor nace del deseo repentino de hacer eterno lo pasajero.
En la manera de matar la colilla contra el cenicero se reconoce a la mujer cruel.
Hay matrimonios que se dan la espalda mientras duermen para que el uno no le robe al otro los sueños ideales.
El beso es hambre de inmortalidad.
Hay mujeres audaces y generosas que suben al tranvía dejando una pierna al acaso, como simiente de alegres piernas en el vivero de las paradas.
Lo malo del deseo es que vuelve sin avisar.
Sobre la literatura...
El escritor quiere escribir su mentira y escribe su verdad.
La luna es un banco de metáforas arruinado.
El lector como la mujer ama más a quien más lo ha engañado.
Sobre la filosofía...
La felicidad consiste en ser un desgraciado que se sienta feliz.
La manera de curarse el corazón es ahorrando presentimientos.
Nostalgia: neuralgia de los recuerdos.
Era tan moral que perseguía las conjunciones copulativas.
Genio: el que vive de nada y no se muere.
Si te conoces demasiado a ti mismo, dejarás de saludarte.
Sobre el llamado humor negro...
El verdugo es igual al antropófago: los dos matan para comer.
Los sordos ven doble.
Un jorobado parece un humorista que se burla de nosotros que no nos podemos burlar de él, porque seria innoble.
Un cementerio es una gran botica fracasada.
Instantáneas...
¡Qué gesto como de acordarse de alguien, de no se sabe quién, pone el que saborea una copa de licor!
Al leer los periódicos en el hall de los hoteles sospechamos que alguien les ha robado la noticia más interesante.
El que no entrega el billete a la salida de la estación salva sus recuerdos de viaje.
Al sentarnos al borde de la cama, somos presidiarios reflexionando en su condena.
Cuando asomados a la ventanilla echa a andar el tren robamos adioses que no eran para nosotros.
En el fondo de los espejos hay un fotógrafo agazapado.
Escribir con lápiz es marcar sólo la sombra de las palabras.
Tenía un sueño con cerrojo por dentro.
Sobre la muerte...
Nos aliviaríamos si comprendiésemos que morir es la última diversión de la vida.
Pensamiento consolador: el gusano también morirá.
Sobre la niñez...
Son molestas las medicinas en cuyo prospecto nos llaman "adultos".
El niño grita: "¡No vale!"... "¡Dos contra uno!", y no sabe que toda la vida es eso: dos contra uno.
Cuando anuncian por el altavoz que se ha perdido un niño, siempre pienso que ese niño soy yo.
Sobre la política...
Los socialistas son los que sólo saben que son socialistas.
Toda la joyería se ha ruborizado. ¡La ha mirado un comunista!
Sobre la sociedad...
Cuando se vierte un vaso de agua en la mesa se apaga la cólera de la conversación.
Hay quien se reserva para dar limosna a los pobres que haya a la puerta del cielo.
En las grandes solemnidades llenas de personajes parece que hay algunos repetidos.
Una de las mayores maldades de la vida es tirar la cerilla encendida al agua.
Cuando el doctor escribe la receta nos mira una última vez para ver si pone una medicina de las caras o de las baratas.
Cuando el que va delante da limosna, el que va detrás no la da, como si el otro la hubiese dado por él; ley que deja muy mermado el peculio de los pobres.
No se deben dejar las tijeras abiertas porque así podrán cortar el hilo del destino.
Ramón Gómez de la Serna