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viernes, 15 de octubre de 2010

La mejor descripción de quien les escribe, por @che_gi

Burguesa de a ratos, porteña las 24 horas. Estudiante de todas las carreras, sólo porque ama aprender más. Soñadora sin límites. Bizarra. Sus conversaciones con titular, copete y cuerpo informativo la hacen más que una periodista con papeles, aunque no quiera sacar a relucir su credencial para ahorrar fila en un velatorio multitudinario.

domingo, 22 de agosto de 2010

"Negri, para crecer tenés que tragar..."

MinutoUno supo ser, certeramente, una cuna de aprendizaje que me acompañó tanto en mis literales comienzos periodísticos como en la actualidad. Siempre, claro, de la mano de compañeros que supieron exprimir lo mejor -y lo peor- de quien les escribe.

Sin embargo, uno siempre sobresalió del resto. Sus contestaciones veloces e irónicas, sus envidiables notas y su obsesión por el ranking -que, claramente, lideraba-, lo llevó a convertirse en el mayor protagonista de las anécdotas divertidas que relato, una y otra vez, cuando me junto a tomar algo con amigos.

Nunca olvidaré cuando el Juglar...

Instaló la palabra "ganso" en la redacción
Me quitó la posibilidad de ver la Playboy porque, claro, era una "niña muy pequeña para ver esos tremendos pares de tetas"
Me llevó a casa desde la redacción y lo hice dar veinte vueltas a la manzana hasta encontrar mi casa
Me mandó a la "re mierda" una y otra vez
Comenzó a diario la guerra de papeles que nos hacía respirar de la agenda periodística
Me enseñó que "todas son un gato, hasta que demuestren lo contrario"
Me bautizó "María Manuela Mendy" y no paró hasta cierto día en el que le mostré mi documento y finalmente aceptó que no me llamaba María y que tenía otro apellido más

Y, finalmente, la lección más sabia de todas: "Para crecer, hay que tragar"

domingo, 4 de julio de 2010

Muro de palabras, por Cazadores de utopías


Esta letra representa un poco lo que vivimos juntos. No desde lo pasional -aclaro que es la pareja de una de mis mejores amigas- pero sí desde lo personal. Una batalla que finalmente ganamos o al menos salimos con las convicciones ilesas. Se dobla pero no se rompe. Gracias por poner los sentimientos en esta letra dupla. Ya te veré en vivo y te llevaré la bandera que te supe prometer.

Respira hondo el buen obrero
mira sus manos, siente su cuerpo
no puede resistir más

Ve sus palabras, son tan ajenas
siente sus horas tan pasajeras
signos vacíos, hechos sin pensar

Todo cierra, es otro eslabón
forma parte de la construcción
maniatado, obligado a pensar
formas de ocultar la verdad

(Estribillo)

Un día más
la sangre se hiela en su cuerpo
y se obliga a aceptar

Pero al final
se caerá el muro de palabras
y el signo traspasará

Hubo un tiempo en que al fin sucedió
deslizó su secreto entre los que en gritos
quieren silenciar

Encontró ese signo preciso
los ladrillos cayeron al piso
arrió velas y echó a navegar

Supo entonces qué es la libertad
supo que hay quienes van a escuchar
y aceptando el precio que pagar
se metió dentro del huracán

(Estribillo)

sábado, 3 de julio de 2010

La nada, the nada...


Miro. Nada. Me atrevo a mirar de nuevo. Nada. Insisto. La misma respuesta. Desde la esquina de un bar vomito todas las cosas que tengo para decirle pero con un nivel poético magistral. Bollo. No lo vale.

Leo el sobre de azúcar. Me recomienda un cambio de hábitos. Vuelve el mozo. Le pido otro café doble. “¿Con leche?”, pregunta. “No, negro”, respondo y vuelvo al papel. Recuerdo un poema de Alejandra Pizarnik. Lo repito. Lo desgarro. “Ahí está”, pensé. De nuevo, no lo vale.

El mozo comenta con su colega algo. Me miran. Ponen cara de ofuscados. “¿Mi café?”, pregunto sin ánimos de evitar que escupan la infusión. Me hacen una seña rara. La ventana, en tanto, ofrece un mejor paisaje.

“Disculpá la intromisión”, dice el mozo. “No la disculpo”, le respondo. Agarro el jarrito doble, le pido edulcorante y vuelvo a mi misión. Tengo que lograr aniquilarte en pocas palabras. Una muerte dolorosa pero poética. Oh, la literatura.

Nótese el cambio. Ya te hablo a vos.

Se hacen las siete y el bar se convierte en una suerte de restaurante medio pelo con personajes que roban mi atención. Es todo muy trash. Pienso en escribirte para contártelo. Me reprimo. Siento que abusé de ese canal.

Vuelvo al papel. Me acuerdo de un cuento de Cortázar. “Basta de robar literatura”, pienso mientras acomodo un nuevo bollo a la mesa.

“¿Vas a pedir algo más?”, insiste el mozo. Lo miro con desdén, me escondo en la ventana y logro ahuyentarlo. “Un extraño ser que se agobia en su propia mente”, escribo. Es muy barato. Podría adosárselo a Benedetti y nadie me lo refutaría.

Recuerdo. Cómo detesto a ese escritor. Vuelvo a Puán mentalmente. Visualizo el puestito de libros usados, muy usados, casi desangrados por tanta lectura.

El nuevo me hace feliz. Vos no. O sí. Quién sabe. Quizás entre la nada misma que me ofrecés encuentro algún espacio reconfortable. Pienso en el nuevo. Me roba una sonrisa.

Suena el celular. Pienso que sos vos. No. Es el nuevo. Le respondo sin pensar. Con él todo fluye, con vos cada movimiento sufre un estadio de planificación angustiante.

Regalar palabras, ese es mi don. Pero me cuesta. Me cuesta escribirte algo. En el fondo no sé el porqué. O sí. Quizás el problema es la nada. No encuentro posición para escribirte porque no sé si sos o si alguna vez fuiste.

Sigo intentando. Después de todo, son las ocho y todavía estoy en el bar. Volver a casa ya no hace la diferencia.

Vuelve el mozo. Me regala un vaso de agua. Lo miro. “Tanto café te va a hacer mal”, desliza. Le agradezco el gesto. Miro la mesa. Ya se había convertido en un basural. “¿Te lo retiro?”, me pregunta. “No, me los llevo a casa. Entre tanta palabra voy a poder unificar un concepto”, le respondo.

Mierda. Ahora le voy a tener que dejar más propina. Busco la billetera para cerciorarme de que estuviera en la cartera. Está todo bien. Suena de nuevo el celular. Nueva sonrisa. Vuelvo a pensar en vos. En tu fascinante forma de no estar, estar o sentir que estás.

Igual le respondo. Él me ofrece realidad. Desde hace tiempo que siento que con vos soy protagonista de mi propia ficción.
Quizás todo radica ahí. En mi inexplicable forma de hacerte presente desde la nada.

viernes, 2 de julio de 2010

Un logro, un ejemplo... mi dupla

Sagaz. Irónico. Rápido. Dulce. Amargo. Siempre presente. Periodista nato. Sociólogo en proyecto. Comunicador. Inteligente. Mi ejemplo a seguir. Mi punto de referencia. El mayor crítico de mi trabajo. La voz que siempre escucho. Un idealista. Un recuerdo de lo que fui y quiero volver a ser.

¿Qué decir? Una de las mejores plumas y mentes del país encontró un trabajo a su medida.


Felicitaciones dupla, estoy segura de que nuestros caminos profesionales volverán a encontrarse. Entre tanto, las paralelas tendrán su lugar de encuentro en Villa Ortuzar.

domingo, 10 de mayo de 2009

Te vas y me dejás el camino libre, pensalo

¡Mi vida!
Uno nunca deja si no quiere dejar, simplemente acumula esencias y eso es lo que te vas a llevar para el viejo continente.

Sabés que no es un hasta siempre...

¡TE QUIERO!

lunes, 1 de diciembre de 2008

Un grande...



"Lo único que gané en mi vida fueron unas pelotitas de paddle imitando a ricky maravilla"

domingo, 19 de octubre de 2008

Algunas palabras...

El 17 de enero, mi abuela (a ella también dedicadas las palabras) trajo al mundo a mamá. Turbulentas, aceleradas, verborragicas y sobre todas las cosas “mujeres de carácter”. Se amaron y putearon toda la vida. Son iguales. Son guerreras. Son mujeres que no les gusta que la vida les pase, ellas hacen su propia dicha. Son un ejemplo.

“Manuela, dejá de fumar en el cuarto que después queda un olor espantoso”, dice madre mientras chequea su mail fumándose un cigarrillo… ¡En mi cuarto! Como si su humo fuese distinto al mío. Eso sí. Otra cosa distintiva de “Madre”, como la llamo, es que todo lo que ella hace siempre tiene el plus de la excelencia.

Meticulosa, organizada y con las palabras justas… mamá es la que logra que todo el engranaje del clan funcione como un reloj suizo. Sigo sin entender de dónde saca tanto espacio mental para acordarse todos los años de mis chequeos médicos, de mis citas con el dentista (y demás doctores), de los cumpleaños, de los talles, de las cosas que necesito y de esas fechas importantes. “Te compré unas botas… las vi y pensé que eran divinas para mi negrita”.

Ella siempre dice que la adolescencia me llegó tarde. Que estallé “bastante grandecita” y que tengo un temperamento “insoportable”. Lo que no sabe es que tenemos el mismo carácter podrido. Físicamente soy igual a mi papá, tengo pocos rezagos de sus genes en mi cuerpo. “Tenemos las mismas manos”, solemos consolarnos… aunque las dos sabemos que también compartimos las ojeras.

Madre es un personaje. Cada día que pasa me sorprendo de la fuerza que tuvo en momentos difíciles para darnos un hombro a cada uno de sus hijos y ayudarnos a superar lo que para nosotros también fue una pérdida muy triste. Sigo agradecida por ese gesto y sigo admirando su fortaleza.

“Cuando te vayas, yo me voy a quedar con tu cuarto”, desliza siempre que entra mi habitación y sentencia: “¡Qué lindo cuarto que tenés! Es el más lindo de todos”. Así son ellos. Siempre priorizándonos a nosotros en todo.


Para mamá, para una mujer que tiene todo lo que muchas desearían. Para una guerrera… Cuando sea madre, quiero ser al menos la mitad de madre que sos vos.


¡Feliz día!

domingo, 6 de julio de 2008

Mauri+Sofi

A veces puede dejar de lado su propensión al encare y convertirse en un buen padrino.

miércoles, 18 de junio de 2008

Un talento para apreciar

*La casualidad hizo que lo encuentre dos años después de que me fuera entregado. Pese a la enorme cantidad de veces en la que fue buscado, su paradero era una incógnita. Paradójicamente fue encontrado por debajo de mi segundo “contrato” laboral. Sí, mucha ironía junta.

Calle de la amargura número 303
Por Rodolfo Walsh

Estoy leyendo en la gran revista Time el vivido, colorido, casi entusiasta relato del exterminio de los invasores de Haití. Pienso qué bueno sería poder escribir así, con tal precisión de adjetivos. Y tal vez para ejercitarme, para asimilar algo de esa maestría, vuelvo a mis viejos tiempos de traductor.

“La semana pasada una de las compañías tácticas de Duvalier se acercó sigilosamente a la fuerza invasora de 30 hombres que, procedente de cuba, había desembarcado quince días antes.

“Hartos, ahitos, atragantados (la revista usa una sola palabra, gorged, pero a mí, que soy mal traductor, me hacen falta tres para conferirle su sentido íntegro), con un festín de cabrito asado que se dieron, la mayoría de los invasores murió sobre el terreno bajo el fuego fulminante de los fusiles automáticos”.

Aquí me detengo y pienso si será la pobreza del idioma castellano, que no tiene palabras como gorged (que en seis letras insinúa tantas cosas como glotonería, avidez y general saciedad) lo que nos impide escribir tan bien, pero tan bien, como la revista Time.


Mientras me prometo estudiar el sistema, aparece un hombre bajito, canoso, que habla tristemente y habla demasiado, porque la verdad es que todos hablan demasiado hoy, con este calor, y para colmo tengo que escribir sobre alguien que no conocí y que (venía pensando), probablemente no era nadie, pero es alguien porque se murió. Se llamaba Jean Pasel, y por qué me tocarán estas cosas a mí.

Pero el hombre canoso, bajito, abre una bolsa de cartón, mientras habla, y de la bolsa saca una camisa celeste con los puños ligeramente sucios, y un saco liviano a cuadros, que maneja con temor en la punta de los dedos. La etiqueta de la camisa dice: “Raptor, Corrientes 572”.

Entonces lo miro y dice:
-Son cosas de Jean.

Debajo de la camisa y del saco hay dos grandes carpetas llenas de papeles. El primero que viene a mis manos es uno que dice:

Jean Pasel
Calle de la Amargura 303

Jean Pasel debía noventa dólares en el hotel Nueva Isla de La Habana, y otros cincuenta y ocho en el hotel Nueva Luz, de la calle de la Amargura. En el primero tienen su ropa de invierno, que debió dejar en prenda, y en el segundo el resto de su equipaje.

Estoy preguntándome si conviene divulgar estos detalles, pero después pienso que no tengo por qué mentir. No tengo por qué decir que Jean Pasel era un extraordinario periodista o que había llegado a la cima del triunfo. La verdad es que estaba completamente tirado y eligió irse a morir a una isla de fiebres y negros, donde se lo comen los buitres. De todas maneras uno de sus papeles, publicado en algún diario del Caribe, dice entre otras cosas de un tremendo candor: “Creo que el periodismo, profesión noble que practicada con altruismo permite devolver a la sociedad una parte de lo que de ella recibimos”. Si él creía en eso, tal vez no esté arrepentido de su destino.

Una foto suya que viene en otro sobre me asegura que Jean Pasel era demasiado flaco, demasiado esquelético y flaco, para atosigarse con el cabrito de Time. Tenía una linda cara, algo triste y envejecida, de porteño que ya está de vuelta de todo.

Después sale del paquete un banderín con la imagen de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba. Y la foto de una muchacha, y esa colección de recortes de diarios, cartas, asrtículos y proyectados artículos de la cual un periodista no se separa aunque haya tenido que separarse hasta de su ropa. Entre las cartas hay tres de Arturo Frondizi, fechadas en octubre de 1955, junio de 1957, noviembre de 1957. Son mensajes de circunstancia, escuetos, acusando recibo de algunas colaboraciones periodísticas cuyos recortes Jean Pasel hizo llegar al entonces candidato.


“Le agradezco sus conceptos sobre Petróleo y Política –dice la de noviembre de 1957- y me complace pensar que he colaborado en la medida de mis fuerzas al mejoramiento de la realidad económica latinoamericana…”.

Otros papeles van dando idea de la infortunada trayectoria de Jean Pasel en los últimos años. Se ve que había llegado a la etapa en que recorría las redacciones con la lista mecanografiada de sus antecedentes periodísticos. Que los tenía, y muy honorosos, aunque en última instancia no le hayan servido de nada, como suele suceder en este oficio.

En Argentina debió sufrir la estúpida persecución que inflingió el peronismo a los periodistas que se le oponían. A partir de 1964 fue director del diario Bragado en el pueblo del mismo nombre, donde había nacido. En 1949 se lo clausuraron. Fundó entonces otro periódico que se llamaba Por Todos. También se lo clausuraron en 1951.

Juan Carlos Chidichimo Poso (que tal era su verdadero nombre) se destacó y lo condenaron a cinco años de prisión. Pudo exiliarse en Montevideo, donde trabajó en las radios Ariel y El Espectador y en los diarios Acción y La Calle. Pasó al Brasil, a la fogosa Tribuna da Imprensa que dirige Carlos Lacerda.

De allí fue a Venezuela. La dictadura de Pérez Jiménez lo expulsó a Colombia, donde también se vio sometido a penurias y persecuciones. Refugiado en Panamá, le retuvieron el pasaporte hasta que periodistas panameños intercedieron por él.

A Cuba vino Jean Pasel a respirar un aire más libre. Consiguió un trabajo en televisión, dio conferencias en La Habana y Cienfuegos. Algunos diarios cubanos le hicieron reportajes y le abrieron sus páginas. Todo eso no bastaba para vivir en una de las ciudades más caras de América. Además es probable que Jean Pasel trajese el ánimo trabajado por la desventura. Hombre apasionado por Latinoamérica, en su larga peregrinación por ella no había visto más que dolor y miseria. De ahí tal vez lo que dice uno de sus papeles que tengo a la vista, quizás un artículo que tenía en proyecto: “Buscarle sentido a la vida no sólo es inútil, es injusto y casi indecente”. Otras expresiones suyas, que estamos hojeando al azar, tienen un tono semejante.

Sin embargo, en sus últimos días volvió a presentársele el gran espejismo de cualquier periodista de raza, el reportaje que en un solo día hace circular un nombre por todos los rincones del continente, el artículo en cuyo honor vibran las teletipos. Se enteró, quién sabe cómo, de que una aventurera expedición zarpaba rumbo a Haití. Sin más que lo puesto, el pantalón y la blusa que escaparon a los hoteleros, se embarcó.

Antes de irse estuvo en esta redacción, según me cuentan. Iba a mandarnos un gran reportaje de algo muy importante, que ni siquiera quiso decir.

La aventurera expedición estuvo condenada antes de zarpar. Internacionalmente comprometió a Cuba; que fue su punto de partida aunque nada tenía que ver, a tal extremo que Fidel Castro se vió obligado a censurarla antes que nadie, apenas se enteró. Después vino el aniquilamiento, aprovechando el “hartazgo” producido por el festín del cabrito, según la histórica frase de Time.

Nada de lo que se dijo pueda alcanzar a Jean Pasel. Como periodista, su deber era estar donde estaba la noticia. Y estuvo,

Aunque no nos mandará el gran reportaje ni escribiera tan bien, pero tan bien como la revista Time.

*Una perlita para aprender, sobre todo para los incómodos periodistas que reclaman mejores condiciones sin siquiera otorgarle al lector un décimo de la calidad que acabo de transcribir.

Ella es inclusiva...


¡María José Lubertino estaría tan orgullosa de vos amiga!

viernes, 6 de junio de 2008

Para la más hermosa de mis pocas amigas mujeres.
No dejes que te alienen enana,
Alejandro

miércoles, 28 de mayo de 2008

Sobre IF

Él se autodenomina: "Periodista, académico, científico, talentoso, egocéntrico, soberbio, distinto, carismático, obsesivo, cronista, cadete, enamorado, apasionado, corajudo, patético, intelectual, escéptico, narcisista, simple, autoritario, calculador".

Coincido con algunas definiciones... pero nunca le va a caber ningún título más que el de mi "nena" preferida.

Para vos competidor eterno...

m,

domingo, 20 de abril de 2008

"Y si la vida te corre, mejor hacete a un lado y dejala pasar".
El conjunto

Te quiero Nico, lo sabés.

¿Fuerza? No, tenés integridad por demás.

m,

sábado, 5 de abril de 2008

Mi rockstar predilecto


Después de un largo día en el que me aboqué de lleno en la producción del informe de radio, abro el bendito msn y me encuentro con un mensaje de quien quizás, si sobrevive la semana de “entrenamiento”, se convierta en mi compañero de trabajo preferido.

Alan enviado 05/04/2008 5:13:
y si, me volví blogger
Alan enviado 05/04/2008 5:14:
estuve leyendo todas tus últimas entradas pero, para tu desgracia, no quedé más limado de lo que ya estoy, si esa era tu meta
Alan enviado 05/04/2008 5:14:
estás en mis "Dignos de ver", como única residente por ahora
Alan enviado 05/04/2008 5:14:
miunicadireccion.blogspot.com


Recomendaré tu blog cuando pongas algo más que una hermosa guitarra.

miércoles, 2 de abril de 2008