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domingo, 30 de septiembre de 2012

De Borges a Tristán Tzara, un tijeretazo de ahogado

*Intervención dadaísta en el poema El amenazado de Jorge Luis Borges.

Primer paso: transcriba en un papel el poema elegido.


Segundo paso: asegúrese de no haber cometido ningún error. Es clave.



Tercer paso (o sugerencia colorida): resaltar con color algunas palabras.



Hacia el final, debería tener en sus manos algo similar a esto:



Cuarto paso: recorte las oraciones.



Quinto paso: desorganice el orden de las tiras.



Sexto paso: corte palabra por palabra.



Séptimo paso: coloque las palabras en una bolsa.



Octavo paso: vaya sacando cada palabra y acomódela a su gusto.



Ahora sí, les dejo lo que la intervención me ha dejado:

Biblioteca en los muros de la noche,
hay ansiedad de amor oscurecido.
Mis pequeños ejércitos ya duelen y el Norte es un todo.
Memoria de una mujer, de las comunes,
el ave joven es su única y hermosa voz.
Tiempo.
Pasar por tu amor,
es la sombra en una habitación militar de muertos
a la espera de las hordas de la mujer cárcel.
¿De qué me servirían sus ventanas?
El atroz amor que me delata por sobre las magias.
Sueño, huir: el alivio.
La madre vaga es el nombre irreal,
los hábitos de sus palabras que cercan el sueño del amor.
Talismanes inútiles que miran las mitologías y no crecen.
Oír la fuente que el Norte en quiebra ha traído,
ya mi máscara intemporal ha cambiado a mares.
Ella usó el cuerpo, su sabor,
como espadas para ocultarme de sus cosas.
Estar contigo siempre es el horror de lo sucesivo,
de las galerías, de las letras, del cántaro en la esquina.
Tendré paz, pero con el áspero aprendizaje del hombre,
de la sombra.
Me atrevo al ejercicio de la erudición, pero no me levanta de la amistad.
Estar contigo ya no me serena,
es vivir con la medida del cantar
de la voz de los que todo lo han visto.

Poema original: 
Es el amor. Tendré que ocultarme o huir.
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz. La
hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única.
¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras,
la vaga erudición el aprendizaje de las palabras que usó
el áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas, la serena amistad,
las galerías de la Biblioteca, las cosas comunes, los hábitos, el joven
amor de mi madre, la sombra militar de mis muertos, la noche
intemporal, el sabor del sueño?
Estar contigo o no estar contigo, es la medida de mi tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se levanta a la voz
del ave, ya se han oscurecido los que miran por la ventana, pero la
sombra no ha traído la paz.
Es ya lo se, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la espera y la
espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.
Es el amor con sus mitologías, con su pequeñas magias inútiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejércitos que cercan, las hordas.
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo.

viernes, 30 de enero de 2009

EXPERIMENTO NOSECULPE

“Amigos no son los de Facebook, amigos son los de msn”, deslizó hace un tiempo mi mano derecha. A pesar de que mi concepto de amistad no conciba como parámetro válido a las nuevas tecnologías, debo asumir que, en los últimos tiempos, la tergiversación de las relaciones sociales es un fenómeno que cobró una dimensión impensada.

Pertenezco a la generación de los nativos de Internet –robo el concepto de un entrevistado-. No reniego de las nuevas tecnologías y, muy por el contrario, las utilizo constantemente. Pero, ¿qué es lo que pasa cuando tanta tecnología termina desvirtuando la realidad? ¿Cómo una persona puede considerar al mensaje de texto como una comunicación real? ¿Cómo llegamos al punto de que haya gente que no pueda vivir sin chequear mails? ¿Cómo alguien puede creer en las amistades de Facebook?

Hace tiempo recibí la petición de amistad de un chico. Como no suelo registrar a todas las personas que me rodean, comencé a dudar sobre su verdadera identidad. Quizás sería alguien cercano. Pese a que mi filosofía de admisión sea aceptar sólo a aquellas personas con las que tengo un vínculo establecido/determinado/melancólico; le pregunté quién era. Su respuesta fue paupérrima: “No nos conocemos, me apareciste en el buscador de amigos. Aceptame”.

Claramente no lo hice.

Acabo de abrir mi facebook y, mientras notaba que mi padre es más “popular” que yo en el cara libro, vi en el margen derecho una publicidad que me espantó. Un chico buscaba amigos “nuevos” por la red. Quizás algo similar a la última aventura televisiva de Paris Hilton. Pero no, este idiota lo hace gratis.


Entonces me pregunté. Si la mayoría de las personas cuentan con eternas listas de “amigos” en dicha red social, este pibe lo único que está haciendo es blanquear esa asquerosa tendencia superficial. Y pensé: “Es obvio que ya debe tener muchos amigos”.

Así que decidí comenzar un experimento. A partir de hoy, un personaje ficticio se suma a Facebook para engrosar la lista de amigos más grande que se pueda lograr. Su identidad no será revelada y la evaluación del desafío será posteada con regularidad.

Para ver el avance, hacé click acá