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| Cortázar junto al pintor Eduardo Janquieres. |
Aunque
su publicación llegaría ocho años más
tarde, el proceso creativo tuvo lugar en Roma, durante la primavera
de 1954 en la que, para hacerle frente a sus gastos europeos,
Cortázar trabajó en la traducción de la obra
completa de Edgar Allan Poe para una editorial de Puerto Rico. Sin
mayor preámbulo, les dejo un fragmento de la carta que le
escribió a su amigo Eduardo Jonquières,
pintor argentino.
A
Eduardo Jonquières
Roma,
15/1/54
“El
otro día se me ocurrió que si tengo tiempo y ganas, voy
a escribir un Manual de instrucciones. Esto nació de
Aurora (su primera esposa) y yo habíamos ido a San Giovanni in
Laterano para seguir explorando el museo (que es fenomenal, incluso
la parte etnográfica tan divertida, pero sobre todo los
sarcófagos cristianos y lso mosaicos de las termas de
Carcalla). Como faltaba un rato para que abrieran, libamos un
timballo de lasagna en una
tavola calda y nos metimos en el palacio de la Scala Santa. Tú
sabrás que por dicha Scala se sube de rodillas, pues Santa
Helena la importó a Roma después de sacarla de casa de
Pilatos. Noté entre varias cosas notables, que vendían
unos libritos con “instrucciones para subir la Scala Santa” y me
pareció muy bien. Tan bien me pareció que me di cuenta
hasta qué punto estamos huérfanos de buenas
instrucciones para beber una tacita de café, por ejemplo, o
para sentarse en una silla. Son cosas elementales -es decir
profundas, o sea malentendidas. ¿Cómo se enciende un
fósforo? ¿Tú sabes? No, tú lo enciendes.
Pero, ¿y si del fósforo, por tu torpeza, te brota una
enorme cebolla de verdeo? Etc, etc. Reconoce, con todo, que el Manual
se impone. Alguien tendría que escribirlo. (Un inglés,
probablemente)”.

