miércoles, 18 de junio de 2008

Chicas, ¿las llevo?


Situación inicial. Post Trastienda. Grupo de cuatro mujeres camina a la parada del colectivo. Cruzan avenida. En rojo. Son, muy en el fondo, buenas ciudadanas. De pronto llega un auto. Se aproxima demasiado a la senda peatonal. Dos siguen su ruta. Manu y Mar se miran y resumen en una cara el siguiente discurso: “Es un reverendo hijo de puta, ¿quién se cree que es como para pasar así la senda peatonal? Nosotras cruzamos en rojo, es un enfermo”.

Manu y Marce escuchan: “¿Qué hacen?”, en alusión a una posible infracción de las transeúntes. Mar reacciona, levanta su dedo índice, apunta al semáforo y sigue caminando. Manu, colgada del mundo, no actuó. El hombre vuelve a acercar el auto. Manu rompe con su burbuja anti realidad, se planta en el medio de la avenida, levanta su dedo, achica su nariz y le dice: “¡Está en rojo, flaco!”.

Seguimos con el cruce. El hombre toca bocina y sonríe. Manu y Mar ponen mala cara. El grupo se reencuentra en la parada, que estaba a unos pocos metros del lugar de la discordia. “Chicas, están mal de la cabeza”, opinó Tetu. “¿Cómo mal de la cabeza? ¿Vos viste lo que hizo?”, respondió Mar.

“Chicas, les estaba diciendo: “¿Las llevo?’”, resumió la Tetu.

Manu mira al hombre que seguía mirando y sonreía. Manu le pone mala cara. “¿Por qué hacés eso boluda?”, pregunta Anto. “Por pajero”, responde Manu.