
Después de un año de “luto” –insértese: “doce meses de fiesta loca”- amiga vuelve al ruedo y busca una “relación estable”. En medio de la charla bien femenina, pregunta si tengo algún amigo para presentarle.
Después de un escaneo rápido, le digo que sí.
Ella: ¿Cómo es?
m.: Es un divino
Ella: Pero, ¿tiene casa?
m.: Es un divino
Ella: ¿Trabajo estable?
m.: Es un divino
Ella: ¿Auto?
m.: Es un divino
Ella: No, no me va a gustar
m.: ¿Buscás una pareja o un salvataje financiero?
Ella: Llega un momento en la vida de toda mujer… Bueno, presentámelo; no pierdo nada.
m.: No, no te lo presento un carajo
Ella: ¿Por qué?
m.: Porque es un DI VI NO
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