
Cuatro meses atrás, terminé a las puteadas limpias con la mujer que atiende la Secretaría de Alumnos de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (títulos eternos, recurso literario, metáfora bien burócrata).
Vuelvo a la sede, hago la fila y cuando estoy a punto de ser atendida, la mujer -que por supuesto no me recordaba- le comenta a una de sus compañeras: "Hace cuatro días que intento sacar turno y no puedo, la puta madre que parió a esta burocracia de mierda".
Mujer: Hola
m.: Hola
Mujer: ¿Qué trámite venís a hacer?
Me juré a mi misma que no iba a protagonizar otro escándalo. Apelé al sentido común. Intenté tranquilizar mis nervios. Busqué paz interior. Pensé en un verde prado con flores y mucho aire fresco. Pero la situación volvió a superarme.
m.: El trámite que intento hacer desde hace cuatro meses, la puta madre que parió a esta burocracia de mierda.
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