Me gusta menear al ritmo de la cumbia que suena en el lugar. No me perturba el aroma fétido de los cuerpos transpirados que nos rodean. Tampoco el olor a cerveza barata en vasos de plástico. De hecho, me encienden. Vos, yo y la pista de baile que emerge como un escenario en el que nos sentimos locales. El compás se impone. Los movimientos acompañan. Tu mano, mi cintura y la noche que recién arranca.
1 comentario:
¿Me parece o el blog está muy subido de tono?
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