No me sale mentir. Tampoco se me dan
las respuestas adecuadas o las sonrisas ficticias. Intento, lo juro,
pero nunca la clavo en el ángulo. Lo mío son los centros
maratónicos. Los lanzamientos al vacío. La potencia descarrilada de
un impulso sin dirección. No sé cómo, pero se la termino regalando
a la tribuna. No entendés nada de estrategia, me dijo. Quedé
desorientada y la miré con intensidad. ¿Estrategia? No sirvo para esas métricas, sentencié. No me sale el arte del no sentir, de la conjetura pura.
Mover fichas, acumular silencios, completar vacíos con abismos
todavía mayores. Es un sinsentido, resistí mate mediante y
cabellera revuelta demodé. La dualidad que enfrenta al personaje con
la persona. El ser con el querer ser. Las conquistas misteriosas, el don de la apariencia. Yo soy así, no voy a mentir,
resigné. Después de todo, a nadie le gusta que le vendan pescado
podrido.

1 comentario:
jajajaja se que es un texto "serio", pero estalle de risa porque te imagine dándole al mate con todo el pelo revuelto al grito de: "Yo soy lo que soy".
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