Seignon, 4 de agosto de 1967
(...) Y, además, en esos cinco días de
calma y trabajo, leí maravillado Cien años de soledad, cuyo envío
te agradezco inmensamente. Desde luego le voy a escribir a Gabriel
(cuyo doble guiñada de ojo a Fuentes y a mí, en sendos pasajes del
libro, me conmovió mucho); te enviaré a vos la carta para que se la
hagas llegar, porque no tengo su dirección. Qué libro increíble,
Paco. En estos últimos años, no veo nada comparable a esa novela y
a Paraíso de Lezama Lima en nuestras tierras. Desde Venecia, Fuentes
me escribió igualmente entusiasmado. En fin, los más viejos ya nos
podemos morir, hay capitán para rato.
Julio

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